jueves, 6 de septiembre de 2012

La madurez de un niño de 10 años

Varios meses han pasado desde la última vez que por aquellas cosas de la vida se me ocurrió escribir en este blog, pero sinceramente, poco han cambiado las cosas desde entonces.

Los políticos nos siguen robando, España sigue estando a la cola de la economía mundial en crecimiento, los presos etarras siguen teniendo libertades que en ningún otro país tendrían y bueno ahora sí que algo ha cambiado, pues hay señores que solo ganan 10 millones de euros año y que chic@s pues que se ponen tristes ;) Habría que verlos en la situación de una familia española normal a ver que tal se encuentran.

Mientras muchos estudiantes se matan por conseguir becas que los lleven fuera de este país por unos meses y otros tantos trabajadores en paro buscan ansiadamente encontrar trabajos en el extranjero con los que mandar algo de líquido a sus familias, otros muchos se quedan esperando, sin otra objetivo que esperar, esperar y esperar, a que de alguna manera mágica todo esto se acabe solucionando.

Luego y por último se encuentran aquellos pesimistas que piensan que nunca vamos a salir de aquí, que esto es una ruina, que nuestro futuro está "contaminado" y que lo único que nos puede salvar es que empiecen a llover billetes, ya no solo de 20, si no yo diría que hasta de 100 Euros. Por esta fase de pesimismo, yo creo que hemos pasado todos, pero hace unos meses algo pasó que me hizo pensar que esta actitud no es ni mucho menos aceptable.

Hablando con unos amigos sobre el tema de siempre, entre los cuales estaba un chaval de 10 años, uno de mis amigos se le ocurrió soltar: "De esta no salimos en 50 años, y si no ya lo veréis". Oído esto, el chaval de 10 años, que aunque parecía no estar en el asunto, le respondió, con mucha mayor conciencia de la que cualquiera pudiera esperar: "Ahora todo el mundo no hace más que lamentarse, todos llorando porque no hay nada, no aparece nada, no hacemos nada más que caer, pero esta actitud no va a solucionar nada, yo por ejemplo me levanto cada mañana teniendo que ir al colegio, y no me pongo a lamentarme porque son las 7 de la mañana y porque luego tendré que hacer deberes, si no me levanto pensando que soy feliz, que me espera un tazón de cereales en la mesa, que tengo ganas de salir a la calle y disfrutar del buen día que hace, y eso es algo que pocos hacen hoy día. Si piensas positivo todo poco a poco irá yendo mejor".

Sinceramente que un niño que es 14 años más joven que tu, nos soltara tal parrafada, nos dejó que menos que atónitos y perplejos. Muchos dormirían igual esa noche, pero para mi al menos supuso un cambio que desde entonces me hace pensar en lo positivo de la vida, en lo bueno que nos queda por vivir y en que sea por perseverancia o por caprichos desde destino, nuestra suerte acabará cambiando, y será para mejor.

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