Hoy mismo, dentro de un mes exactamente, comienza el llamado Arenal Sound Festival de Burriana y que mejor forma de rememorar la experiencia pasada, que de esta manera.
Era finales de Julio de 2010, y 6 valientes (cierto que al principio éramos bastantes más) nos adentramos en un viaje sin precedentes, con el objetivo de pasar 4 días en uno de los grandes festivales de la costa mediterránea, el Arenal Sound de Burriana.
No nos costó mucho llegar, porque para algo estudiamos caminos...jaja. Al llegar el ambiente ya olía a "increible", unos bailaban en la playa al son de la música del chiringuito playero, otros hacían ejercicios con una monitora de baile y otros simplemente se empanaban mirando al mar fruto del ciego de la noche anterior.
El único problema que encontramos en el viaje, fue intentar meter botellas al camping, algo normal en cualquier otro, pero en este al parecer...una botella de plástico puede ser muy peligrosa! ^^. Buscamos triquiñuelas de todo tipo, entre las toallas, debajo de los sombreros (difícil esto por cierto) y también porque no dentro de los bañadores...algunas colaron, otras no, pero total luego acabamos bebiendo en la playa.
Hubo noches y tardes magníficas, pero hubo una que fue donde ocurrió la historia que sigue:
Corrían las 21:00 horas del tercer día y Julián y yo, volvíamos de la playa, tostados, algo ebrios y con ganas de hablar. A la entrada al camping vimos dos chicas sentadas y dijimos ¿Por que no? y nos sentamos a hablar con ellas. Tras un largo y distendido diálogo, nos dimos el móvil, porque la verdad que nos llevamos muy bien y estábamos muy motivados para vernos por la noche. Nos fuimos a cenar y las chicas nos llamaron...pero no lo cogimos y:
- Julián: Joder tío, ahora que hacemos.
- Ginés: Pues, las llamamos ahora en un rato y les decimos donde están.
-Julián: ok.
Al rato, volviendo a ir un poco ebrios, decidimos llamarlas...y cosas de la vida su móvil estaba apagado, probablemente porque no tendría batería. Pero a partir de aquí comenzó una serie de catastróficas llamadas provocadas por conversaciones como esta:
- Julián: Tío han encendido el móvil? Llámala otra vez, bueno no la llamo yo.
-Ginés: Espera la llamo yo también. Jaaaaavi pídeme una cerveza. Joder lo tiene apagado.
-Javi: Estáis llamando otra vez a Brenda?
-Ginés: emmm noo que va! ^^
Este tipo de conversaciones se repitieron a lo largo de toda la noche fruto del alcohol y la felicidad...y podéis imaginar en que acabó. La chica debió acabar con 55 llamadas perdidas de uno y unas 46 del otro, pues estuvimos intentando llamarlas hasta que nuestros móviles quedaron sin batería.
Al día siguiente, ya sin alcohol en el cuerpo, fue cuando vimos la barbaridad que habíamos hecho. Y bien, ¿Qué pensaríais vosotros si os encontráis de repente al encender el móvil unas 100 llamadas perdidas de dos chicos que acabáis de conocer?. 1) Son unos pervertidos...2) Son unos pervertidos! ^^
Pues bien, para arreglar el entuerto, Julián se erigió como el héroe del viaje, y decidió llamarlas para pedir disculpas:
-Móvil Julián: PIIIIIIIII....PIIIIIIIIII....PIIIIIIIII (alguien descuelga)
-Julián: emmmmmm...Brenda...eres tú? (Fue lo primero que se le ocurrió decir=
-Brenda: Sí soy yo.
-Julián: Bien, es que os llamamos ayer un par de veces (sí si un par...jaja) y lo teníais apagado.
-Brenda: Sí si, las hemos visto, es que nos quedamos sin batería. Pero bueno si queréis podemos quedar ahora a la 1 a tomar algo en la entrada del camping y nos vemos!
-Julian: Venga vale, pues quedamos ahora! Un beso chicas y sentimos lo de ayer.
Casualidades o regalos que te da la vida, las chicas sin saber porque, querían quedar con nosotros a pesar de la bestialidad de llamadas, con lo que todos contentos y con ganas de que llegara el momento.
Que ocurrió, que era nuestro último día, llegaron la 1, las 2, las 3 de la tarde y finalmente no acudimos a la cita, puesto que inconscientemente, decidimos seguir disfrutando de nuestro último día con los amigos, que al fin y al cabo, era el objetivo de este viaje.
Hubo otras muchas cosas en este viaje, muchas de ellas imposibles de contar, pero sinceramente, si tuviera la capacidad de cambiar las cosas, seguiría actuando igual.
Dedicado a todos aquellos indecisos, a mis compañeros de viaje (Rosa, Javi, Julián, Sonia, Raquel) del Arenal Sound y a esos puros habanos que el señor Javi trajo de Cuba, porque cuando algo tiene que pasar...pasa y cuando no, es mejor dejarlo pasar.
Os dejo una canción en la que se puede ver en el videoclip, la moraleja de esta historia :)
Nuestro amigo Cesc Fábregas ha dicho hoy: